Los viejos tiempos...
El viernes, entre nazareno y nazareno, con las niñas recordábamos los viejos tiempos, cuando no teníamos nada que hacer y sólo mírabamos el reloj deseando que los minutos pasaran, se hiciera un poco más tarde, se fuera un poco el sol, para irnos a los bancos.
En los bancos pasaron muchas cosas: nos enamoramos, nos peleamos, nos quisimos más, nos dejamos de querer... unos llegaron, otros se fueron, otros (muy pocos) se quedaron.
Pero la vida cambia, y aquellos días quedaron en el pasado. Ahora ya somos adultas (o estamos en proyecto de serlo), tenemos obligaciones y ya no podemos estar supeditadas a irnos todas las tardes a los bancos. Nos gustaría, pero los trabajos, estudios, churris y demás hacen que ahora tengamos que llevar otra vida.
Otra vida que no es peor que aquella que llevábamos, porque a cada una de nosotras ahora nos gusta estar como estamos (sino, no estaríamos así); es simplemente diferente.
De aquellos días, siguen varias personas en mi vida; otras por circunstancias de la vida, no. Y ahora os dejo, que he quedado con las que sí siguen para ir al cine.
En los bancos pasaron muchas cosas: nos enamoramos, nos peleamos, nos quisimos más, nos dejamos de querer... unos llegaron, otros se fueron, otros (muy pocos) se quedaron.
Pero la vida cambia, y aquellos días quedaron en el pasado. Ahora ya somos adultas (o estamos en proyecto de serlo), tenemos obligaciones y ya no podemos estar supeditadas a irnos todas las tardes a los bancos. Nos gustaría, pero los trabajos, estudios, churris y demás hacen que ahora tengamos que llevar otra vida.
Otra vida que no es peor que aquella que llevábamos, porque a cada una de nosotras ahora nos gusta estar como estamos (sino, no estaríamos así); es simplemente diferente.
De aquellos días, siguen varias personas en mi vida; otras por circunstancias de la vida, no. Y ahora os dejo, que he quedado con las que sí siguen para ir al cine.


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