El Rincón de Maite

sábado, marzo 11, 2006

11 M (Dos años después)

Ya es 11 de Marzo, y me vienen recuerdos horribles de hace dos años. Me desperté a eso de las 8.30 de la mañana al escuchar los gritos de mi madre: "Ay, dios mio! Ay, dios mio!". Algo estaba pasando pero aún no sabía el qué. Bajé al salón y en la tele había imágenes horribles. Pensé que había pasado algo en alguna parte del mundo, pero no me imaginaba que fuera a ser tan cerca; que aquello iba a tocarnos tan cerca. Todo estaba sucediendo en Madrid, a apenas 600 kilómetros de mi casa.

Viví ese día con gran angustia. Sí, yo, la que no llora nunca. Pasé un mal día. Ya sabéis todos que tengo muchos conocidos y amigos en Madrid. Me moría de la angustia de pensar que les podía haber pasado algo a alguien y tenía miedo de que me llegara alguna mala noticia. Por suerte no fue así; por suerte por decir algo, porque murió mucha gente y eso no fue por suerte.

En fin, que ojalá que los putos hijos de putas estos estén pudriéndose bien estén donde estén (los que pusieron las bombas, claro está).

Os dejo un fragmento de una crítica del libro "11 M: homenaje a las víctimas".

"Era un jueves normal. Un jueves que se presentaba, en los albores de aquel amanecer de Marzo, como cualquier otro día laborable de invierno. Los trabajadores se ponían en marcha hacia sus lugares de trabajo, los jóvenes hacia sus institutos, universidades y colegios. Y pese a que otros muchos volvían de una dura jornada nocturna, Madrid comenzaba a despertar y a bullir, y sus calles, vías, aceras, metros y estaciones, como venas que abastecen de sangre aquella inmensa urbe, se llenaban de gentes de toda condición que iniciaban así una jornada más. Pero no era una jornada más. No lo sería para ninguno de nosotros. Y no iba a ser, tampoco, un jueves normal.

El 11 de Marzo de 2004 fue el día del terror. Entre las 7:30 de la mañana y las 8:00, horas puntas del transporte en la capital española, 14 bombas depositadas por fanáticos criminales en 4 trenes de la línea ferroviaria Alcalá de Henares-Madrid, donde viajaban cerca de 6.000 personas, sembraban de heridos y muertos las vías. Las estaciones de Atocha-Renfe, Santa Eugenia y El Pozo del Tío Raimundo se convertían, desde ese día y para siempre, en símbolo de lo que la barbarie criminal es capaz de cometer en pos de no se sabe qué estúpidos ideales, capaces de justificar lo injustificable. 192 muertos y casi dos millares de heridos de diversa consideración fueron el resultado de aquel crimen contra la humanidad. Un crimen que al principio fue atribuido a la banda criminal ETA (quizá fuera la costumbre, quizá por la ligereza e inoportunidad de algún cargo gubernamental, o quizá por otro tipo de oscuros intereses), pero que finalmente se demostró obra de Al Qaeda. Fueran unos u otros, criminales ambos con todas las letras y significado, el daño estaba hecho. Aquel día Madrid lloró, y lloramos todos con ella. Aquel día todos fuimos víctimas de aquel atentado.

Mucho se ha escrito desde aquel día sobre los acontecimientos producidos, desde las consecuencias de esa barbarie tanto en la política nacional como internacional de nuestro país, pasando por supuestas conspiraciones, supuestos errores informativos, supuestas y malditas casualidades.... muchas suposiciones, pero sólo una realidad. El 11-M dejó víctimas muertas, dejó víctimas mutiladas y heridas, y sobre todo, dejó víctimas psicológicas, cuyas mentes (como la de todos) no asimilan que el hombre sea el peor enemigo del hombre"


DESCANSEN EN PAZ.

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