Érase una vez un gato y una vaca
Os voy a contar una bella historia de amor. Érase una vez un gato y una vaca. Estaban condenados a no entenderse, pero el amor les unió. Un día un gato llamado Miky conoció a una linda vaca llamada Milkita. El flechazo fue inmediato (como son los flechazos, vamos). Él se quedó prendado de su lindo pelaje morado y blanco; ella no decía nada. Se pasaban todo el día juntos, paseando, jugando, disfrutando de la vida.
Pero un día Milkita desapareció. Alguien se la había llevado de su lado. Miky entristeció. Lloró su pérdida. Hasta que un frío día de invierno Miky volvió a ver a Milkita en lo más alto. Luchó contra todas las adversidades y al final logró recuperar a su amada. Miky es otro ahora. Está más feliz. De nuevo el amor vuelve a triunfar en los cuentos. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
* Leer para entender el cuento:
“Miki” es un gato de verdad.
“Milkita” es una vaca de peluche.
“Lo más alto” es una estantería.
“Alguien” soy yo. Le escondí la vaca porque me la estaba haciendo polvo pero el cabrón la encontró encima de una estantería.


Pero un día Milkita desapareció. Alguien se la había llevado de su lado. Miky entristeció. Lloró su pérdida. Hasta que un frío día de invierno Miky volvió a ver a Milkita en lo más alto. Luchó contra todas las adversidades y al final logró recuperar a su amada. Miky es otro ahora. Está más feliz. De nuevo el amor vuelve a triunfar en los cuentos. Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
* Leer para entender el cuento:
“Miki” es un gato de verdad.
“Milkita” es una vaca de peluche.
“Lo más alto” es una estantería.
“Alguien” soy yo. Le escondí la vaca porque me la estaba haciendo polvo pero el cabrón la encontró encima de una estantería.




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